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Abderramán II - Familia e hijos

Indice del artículo
Abderramán II
El esplendor andalusí
Política exterior
Los mártires de Córdoba
Familia e hijos
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Familia e hijos

 

El emir Abderramán era perdidamente mujeriego, y nunca tomaba a ninguna que no fuese virgen aunque superase en hermosura y excelencia a las mujeres de su época, siendo excesivos su gusto, inclinación y entrega a ellas, así como el número en que las tuvo y la pasión de que las hizo objeto. Tenía varias favoritas entre sus concubinas, las cuales dominaron su corazón y conquistaron su pasión. De entre todas ellas, fue a parar su amor a la llamada Tarub, madre de su hijo Abdallah.
Para tenerlas contentas, les hizo espléndidos regalos. A su concubina al-Shifá (Salud) le regaló un valiosísimo collar de perlas llamado el Dragón, antaño propiedad de Zobeida, la esposa de Harún al-Rashid, que había comprado por diez mil dinares, cosa que pareció excesiva a uno de sus visires más allegados.


La casi proverbial capacidad amatoria de Abderramán II tuvo como resultado una amplia prole, que las fuentes cifran con admiración en la extraordinaria cantidad de 87 hijos, 45 de ellos varones. Le sucedió Mohamed I.
El emir Abderramán era perdidamente mujeriego, y nunca tomaba a ninguna que no fuese virgen aunque superase en hermosura y excelencia a las mujeres de su época, siendo excesivos su gusto, inclinación y entrega a ellas, así como el número en que las tuvo y la pasión de que las hizo objeto. Tenía varias favoritas entre sus concubinas, las cuales dominaron su corazón y conquistaron su pasión. De entre todas ellas, fue a parar su amor a la llamada Tarub, madre de su hijo Abdallah.


Para tenerlas contentas, les hizo espléndidos regalos. A su concubina al-Shifá (Salud) le regaló un valiosísimo collar de perlas llamado el Dragón, antaño propiedad de Zobeida, la esposa de Harún al-Rashid, que había comprado por diez mil dinares, cosa que pareció excesiva a uno de sus visires más allegados.


La casi proverbial capacidad amatoria de Abderramán II tuvo como resultado una amplia prole, que las fuentes cifran con admiración en la extraordinaria cantidad de 87 hijos, 45 de ellos varones. Le sucedió Mohamed I.