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La primavera es Córdoba

A primavera y Córdoba son dos palabras tan entrelazadas por lo que la estación de las flores significa para la ciudad y la provincia que cuesta separarlas. Es más, son inseparables porque no se entiende a Córdoba sin la primavera y viceversa. Esta época del año forma parte de la historia de un territorio que ha hecho suya una manera de ser diferente. El mes de marzo anuncia no sólo un tiempo en el que la belleza se hace más sublime, sino que esta tierra se prepara para ofrecer lo mejor que tiene. Desde Los Pedroches hasta la Subbética, desde la Vega al Alto Guadalquivir, el paisaje inigualable de la provincia parece que envuelve a Córdoba como ciudad milenaria, espacio de convivencia y

lugar de encuentro en el que los sentidos nos trasladan a un espacio en el que el tiempo transcurre de forma diferente. Porque llegar a Córdoba es también sensación de sosiego, que convierte al visitante en espectador privilegiado de una ciudad en la que el patrimonio histórico y natural rebosa por cada rincón. Córdoba se viste de Semana Santa en primavera, una Semana Santa de patrimonio cofrade inigualable en la que más de una treintena de hermandades reviven en las calles de una manera muy especial la Pasión y Muerte de Jesús, una cita en la que esas hermandades se vuelcan en dar lo mejor de sí mismas engrandeciendo aún más la primavera en Córdoba, y que vive al son de cornetas y tambores el transitar de Jesús y María por el sublime marco de un Casco Histórico que preside la Mezquita-Catedral, dibujando estampas que no se ven en otro lugar.
Córdoba se viste de Cruces en primavera, unas Cruces que son el espacio idóneo en el que descansar del devenir diario compartiendo buenos momentos con la familia, con los amigos y los conocidos. Porque las Cruces son algo más que un pequeño bar en el que las asociaciones de vecinos, peñas, cofradías u otros colectivos que las instalan sirven tapas típicas y bebidas para reconfortar al visitante. Son un punto de encuentro y, como la Semana Santa, un lugar para pasear por los barrios de San Basilio, San Andrés, Santa Marina, San Agustín y la
zona Centro, barrios que suelen dar al visitante una perfecta imagen de Córdoba en mayo, el mes grande de la primavera en la ciudad. Córdoba se viste de Patios en primavera. Sobre todo, de Patios. Porque es la cita por excelencia de Córdoba en esta época del año y el Festival de los Patios es algo único en el mundo. Es la representación de la belleza de Córdoba, del espíritu de convivencia de los cordobeses, algo que ha premiado la Unesco reconociendo a los Patios como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Un espíritu de convivencia reflejado en la hospitalidad de una ciudad que cada primavera abre las puertas de su casa para compartir todo un espectáculo de aromas y de color que estos espacios atesoran en sus paredes blancas. Porque visitar los Patios cordobeses es adentrarse en las entrañas de una cultura que ha bebido de fuentes romanas, árabes y judías, además de adentrarse en una tradición, en una forma de sentir y en una forma de compartir únicas. Córdoba se viste de Cata en primavera, la de los singulares y únicos vinos de Montilla-Moriles, unos caldos olorosos, finos y amontillanos que tienen como joya de la corona al pedro ximénez. La Cata es una de las mejores maneras de regar de alegría la primavera, una alegría que contagian los romeros que también en esta época del año honran a Santo Domingo y a la Virgen de Linares. Córdoba se viste de primavera en la Feria en honor a Nuestra Señora de la Salud. Es el punto y final al grandioso Mayo Festivo, un punto y final en el que Córdoba se traslada a El Arenal, un recinto que cada año se llena de caballistas, gitanas, flamencos... para poblar las casetas y contagiarlas de diversión. Todo ello en un recinto en el que casi todas esas casetas son públicas, por lo que todos los visitantes tienen las puertas abiertas para entrar en las que deseen, que es precisamente en lo que consiste parte de la diversión de esta última cita. Hay además otras muchas más razones para perderse por Córdoba en primavera, que quien las vive o las descubre se acaba impregnando del deseo de repetir la experiencia. Porque esas muchas razones le demuestran que en esta época del año la primavera se viste de Córdoba.