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La Junta inicia el proceso para darle dignidad y proyección a la Sinagoga

La pregunta es evidente. ¿Tiene sentido que el segundo elemento patrimonial más visitado de Córdoba y uno de los primeros de Andalucía aparezca ajado, como ocurre con la Sinagoga? ¿Es posible que un lugar que visitan cada año cerca de seiscientos mil visitantes esté flanqueado por un solar que da pena verlo? ¿Tiene alguna explicación lógica que la visita se realice de una forma tan somera, tan poco didáctica? Pues esos son algunas de las preguntas que llevan en el aire muchos años y que la Consejería de Cultura, que dirige Rosa Aguilar, pretende combatir con un contrato que le va a costar apenas 300.000 euros, dirección de obra incluida. Las actuaciones de reforma, ampliación y mejora de un templo judío de los que se conservan muy pocos en

España, un país que llegó a expulsar a las personas de esta fe y que consideró ilegal su práctica durante siglos. El templo que terminó un cordobés llamado Ishap Moheb, una sinagoga casi familiar, tendrá mejores accesos, una explicación más completa y una cierta diversidad de usos gracias a la incorporación del solar anexo, comprado por la Junta hace ni se sabe por si acaso algún día sonaba la flauta del presupuesto. El proyecto lo ha realizado el arquitecto Arturo Ramírez, quien es un experto en el monumento y que ha dirigido anteriores actuaciones. Esta, probablemente, sea la más ambiciosa pese a que se trata de un presupuesto limitado para lo que se gasta en estas cosas. El solar del número 18 será la prolongación, o quizá el inicio, de la visita que ahora se realiza por la llamada casa del portero. La realidad es que esta es una propiedad que ha cambiado mucho de manos porque la Sinagoga ha sido, por este orden, hospital, sede de gremios e incluso escuela de párvulos hasta que se determinó que
aquellas yeserías ocultas tenían un valor monumental, ya a finales del siglo XIX. Previamente, se realizará una investigación arqueológica más a fondo que permita descubrir del todo lo que se conoce de manera superficial. Se sabe, por ejemplo, que en el solar anexo hay una zona identificada como el baño ritual previo al acceso de todo templo hebreo. También, una parte de la muralla romana de Corduba y los restos de un pozo. Todo eso se envolverá en un nuevo edificio de ladrillo y teja cerámica, como el resto de la calle Judíos. Interiormente, se envolverá dentro de un sistema de pasarelas que permitan el tránsito peatonal. La casa de la Sinagoga propiamente dicha será objeto de una severa puesta al día. Según el proyecto básico, se han detectado problemas de filtraciones, grietas y cuestiones que es preciso resolver en la fábrica del cuerpo principal. Por ejemplo, se pretende sustituir todo el tejado para dar seguridad a una pieza relevante del conjunto. Así mismo, el proyecto comprende tareas de preservación patrimonial que no se realizaron durante el desarrollo de las actuaciones anteriores, con motivo del 700 aniversario de la Sinagoga, por falta de prespuesto. El proyecto no aporta un dato fundamental: cuánto tiempo tendrá que estar cerrado un monumento clave para la oferta turística de Córdoba.