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La interpretación del Patio cordobés

Rafael Estévez Recio siempre ha vivido en un patio de vecinos, lugar donde se organizaban muchas fiestas y encuentros, donde se encendías candelas en Nochebuena, se celebraban bautizos y hasta bodas. Recuerda que en su calle, la calle Roelas, "casi todo el barrio se concentraba allí". Ahora está al cuidado del patio de la calle Trueque, 4, que ha pasado a ser un Centro de Interpretación del Patio cordobés, tras la desaparición de su última propietaria, Carmen Montilla. Vimcorsa es el actual propietario porque este espacio forma parte de al arquitectura popular de Córdoba. Estévez afirma que son muchísimas las anécdotas que está viviendo durante su apertuta, "ya que llegan alemanes, franceses, etcétera; de hecho hay un alemán que lleva 5 años viniendo". También hace alusión a una francesa "a la que le di un rosal casi criado y se le secó, por lo que ha vuelto este año de nuevo y ha tenido la generosidad, igual que el alemán, de invitarme a su espectacular casa". Este jubilado añade que conoce cada flor de este patio y el

cuidado del mismo le sirve de distracción. Junto a patio dispone de un taller en el que explica a los visitantes cómo se cuida un patio. Asegura que los extranjeros son muy simpáticos y sensibles a estos espacios, únicos en el mundo, "y estoy muy satisfecho de ver la cara de cada viajero". Este patio es como flotar en una nube. Las emociones fluyen en cada rincón del mismo, creándose una atmósfera única e irrepetible. Un limonero da la bienvenida al visitante y todo está cuidado con esmero y una atención caprichosa. Señala Estévez que "el patio me da muchas satisfacciones". Lo disfruta en todo momento. La piedra de cantos rodados y la molinaza de Sierra Morena convierten al patio de la calle Trueque en un espacio mágico. El cromatismo inunda de sensaciones cada rincón de este lugar de aromas primaverales donde se mantienen vivos los recuerdos de nuestros ancestros. Se pueden encontrar aquí desde gitanillas, pasando por geranios chinos y bastos, hortensias, pendientes de la reina, corre que te pillo, príncipes, cintas, jazmín y un rosal trepador, entre otras. "Este último, junto al pozo, son los que mandan en el patio", comenta Rafael. El patio era el lugar de encuentro de los vecinos. Con sus hamacas y mecedoras se sentaban antiguamente y en medio de este vergel primaveral se descubren emociones, tertulias y comentarios. Era como el medio de comunicación del barrio y el lugar elegido para climatizar el resto de las estancias, ya que en verano su frondosidad provoca un microclima refrescante en el resto de las estancias, muchas de ellas comunes. Recuerda Rafel Estévez que también se organizaban 'caracoladas' para San Antonio, "y las cruces de mayo eran antiguamente interiores, en los patios, y fue Cruz Conde el que las sacó a la calle". Otros aspectos que recuerda Rafael Estévez y que mantiene vivos en su memoria es en San Lorenzo, "cuando el cura de la época recogía plantas y yo, que estaba de monaguillo en aquellos tiempos, le ayudaba a recogerlas para montar la cruz y los que hacían negocio eran los bares del entorno por el paso de los vecinos de un lado a otro". Añade que "en aquellos años había una sana competencia entre San Lorenzo y la calle Tafures, entre otras de la Catedral". También guarda en su memoria que "cuando Cruz Conde era alcalde vino el Conde Vallellano, que era su yerno, a la Cruz de San Lorenzo, donde hasta repicaron las campanas". El concejal de Turismo en el Ayuntamiento de Córdoba, Pedro García, también hace un reconocimiento justo a este espacio frondoso de plantas de temporada que son regadas por un artilugio inventado por el propio Rafael Estévez. Afrima que "la caña ya no se usa, solo para decoración y recordar que antaño se empleaba para sacar el agua del pozo y regar las plantas". Por tanto, visitar este centro de interpretación del Patio cordobés es un auténtico privilegio para los sentidos, donde son muchos los turistas que día a día acuden para descubrir la esencia de una de las tradiciones más arraigadas de Córdoba. Rafael Estévez le dedica horas y horas al cuidado de este rincón tan especial para él y tantos cordobeses, que pueden visitarlo para sumergirse en algo que aman los turistas llegados desde cualquier parte del mundo, atraídos por el color y el olor de cada planta. Así que, aún con esta primavera caluroo la flor de mayo tiene aquí nombre propio.