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El Puente Romano y la Ribera, las zonas con menor grado de blindaje

La seguridad en las calles de Córdoba es una discusión sobre la mesa de la Junta local de Seguridad y una demanda en boca de ¿los ciudadanos que consideran algunos de los puntos más transitados de la ciudad «desprotegidos» a atentados como el recientemente ocurrido en Barcelona. Mientras se decide qué protecciones físicas se colocan en la capital, lo cierto es que algunas zonas peatonales sí que disponen de sus propios elementos constructivos tal y como lo ha recomendado Interior para evitar ataques de estas características. En el último año, y solo en Europa, han ocurrido ocho. Uno de los «puntos calientes» por concentración de personas en Córdoba es el Puente Romano. Una vía de 300 metros sobre el río despejada de obstáculos en su tránsito que desde otoño hasta primavera, prácticamente todo el año, alberga numerosos turistas y ciudadanos que cruzan y se

detienen a tomar fotografías. La circulación no está permitida en el recorrido que va desde la Torre de la Calahorra hasta el Arco del Triunfo, pero si un vehículo emprendiera la marcha desde la Ronda de Isasa hacia el otro lado de la ribera cruzaría sin impedimentos. Es esta la preocupación que ronda en la mente de algunos de los que transitan por esta zona. Carmen Merino, desde su puesto de venta de lienzos, afirmó que «se deberían poner bolardos en los accesos del puente porque muchas veces está abarrotado, no cabe un alfiler y un conductor con malas ideas podría provocar una catástrofe», relató poniéndose en el peor de los casos. En la posible solución habría que contar con abrir el paso a ambulancias y servicios municipales, fundamental en la comunicación de uno y otro lado del río. En la orilla opuesta, dando la espalda al Guadalquivir, se abre la explanada en la que Merino tiene su venta y que no tiene permiso de circulación para vehículos, salvo los de la Policía. Es un espacio de corto recorrido aunque amplio pero vigilado permanentemente por agentes locales. El foco del plan de seguridad también se pone sobre la Mezquita-Catedral, el lugar más visitado de Córdoba, a la cabeza también de los más visitados del mundo. Los casi dos millones de visitantes que acuden al monumento cada año se mueven por su interior y por las calles aledañas. De estas, Corregidor Luis de la Cerda está abierta al tráfico pero Torrijos queda restringida a taxistas y vehículos que van a acceder a establecimientos con permisos especiales como los hoteles Reconquista, Maimónides o el restaurante El Bandolero. Y en general, la angostura de la calle y el empedrado de la calzada dificultan cubrir el perímetro de la Catedral a cierta velocidad. No obstante, en este punto el historiador y guía de la Junta de Andalucía Luis Recio Mateo señaló que más que obstáculos físicos se necesita «chequeo» por parte de las fuerzas de seguridad de los vehículos que entran todas las mañanas, de 8.00 a 10.00 horas para reponer en los establecimientos que rodean la Catedral. «Hay que incrementar la comprobación de las mercancías porque no sabes quién puede entrar con algo que no es lo esperado», añadió Recio. No obstante apuntó que la seguridad de la zona y en particular la de la Mezquita  es «excelente». En conclusión, el concurrido casco histórico cordobés se protege con su urbanismo. Otra zona de la ciudad, en el estudio de la implantación de bolardos o maceteros es el centro. El callejeo desde la judería es complicado pero al llegar a la calle Jesús María, las furgonetas se abren el pasa entre los peatones hasta llegar a las Tendillas. La plaza cuadrada está «blindada» en tres de sus laterales, con la estatua del Gran Capitán en el centro, y el único acceso a la explanada es en la conexión con la calle Claudio Marcelo. No obstante, desde el otro lado parten dos de las arterias comerciales principales de la ciudad que son «vía libre» en el transcurso de un vehículo. Desde el Paseo de la Victoria hasta el reloj de las Tendillas por la calle Concepción y Gondomar hay casi medio kilómetro de trayecto que no está abierto a la circulación libre salvo en un primer tramo de Concepción. Sin embargo policía, ambulancias y servicios de limpieza muestran con sus vehículos un acceso libre en todo el recorrido que es en su mayor parte peatonal. Lo mismo ocurre con la conexión de Avenida Ronda de los Tejares hasta Tendillas mediante la Calle Cruz Conde. Esta vía presenta maceteros y bancos a ambos lados de un carril central limitado a la circulación se los servicios municipales y el tránsito de personas en este punto es muy frencuente. Fernando, desde su quiosco en las Tendillas, mira en dirección a Cruz Conde y comenta... «Estamos vendidos». En su opinión, hay que colocar más elementos «de peso para dificultar el tránsito y no tanto de adorno». Sin embargo surge un problema a la hora de plantear el corte.en estas calles, y es el acceso a garajes por parte de los numerosos vecinos de la zona, que ya presenta numerosas dificultades de aparcamiento y circulación. Una situación diferente presenta el amplio bulevar del Gran Capitán, que con una fuente en su inicio desde Ronda de los Tejares y un pilón en su término a las puertas de la iglesia de San Nicolás se muestra cerrado a la circulación, salvo por los dos carriles laterales que están habilitados para acceder a cocheras. La reciente remodelada calle Capitulares fue delimitada en una de sus zonas por pequeñas pilonas mientras que la Corredera, muy concurrida, está protegida por una pilona desde la Espartería y por un acceso angosto.