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La Mezquita. El centro cultural más antiguo de Europa - El Palacio de Justicia

Indice del artículo
La Mezquita. El centro cultural más antiguo de Europa
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El Palacio de Justicia


A lo largo del dominio islámico en esta ciudad de Córdoba, es decir, desde el siglo VII hasta el XIII, se produjeron cuatro períodos políticos distintos, sin contar el del Emirato Dependiente ya que aún no se había constituido la Institución más importante de Al-Andalus.
Estos fueron: el Emirato Independiente, el Califato, la República de los Banu Yhawar y el Reino de Taifa, seguidos por el dominio Almoravid y Almohade.
Todos ellos escogieron la Mezquita-Aljama como centro político, tal cómo se desprende del estudio realizado por Aljoxamí en su famosa obra la: "La Historia de los Jueces de Córdoba".10
Y en el análisis jurídico-político del gobierno de AlAndalus que se practicó desde la Mezquita-Aljama como Palacio de Justicia hay que imaginar una pirámide, en cuyo vértice superior está el Emir, el Califa, el presidente de la República Yhawar, o el Rey de Taifa que corresponda al momento político, o bien de la época Almoravid o de la Almohade, quienes gobernaban con la ayuda de los Hachibs o primeros ministros. En ese mismo escalafón de arriba hacia abajo encontramos a los Walies o Visires, a los Quitabs o Canci-lleres y más abajo a los Katibs o Gobernadores. Siguiendo esta estructura piramidal, ya en la propia base, encontramos a los Jisatat-Al-Baal o tesoreros, quienes dirigían la Hacienda Pública y por último a los Qadíes o Alcaldes de las distintas fortalezas, pueblos, llamados Ikims, que a su vez dependían de una unidad administrativa similar a la provincia de hoy, que se llamaba Kora, la cual, unidas a otras distintas, formaban como en las antiguas regiones y hoy comunidades, las famosas Marcas de Al-Andalus.
Otro de los poderes importantes del Emirato era el del Alfaquí, aunque en este caso, su poder no era político, sino religioso, ya que era siempre el encargado de interpretar, tal o cual sura del Corán, acto que realizaba siempre en el interior de nuestra Mezquita-Aljama.
La constatación científica de este hecho, es realmente fácil al estudiar la fuente de investigación más importante que es la de Aljoxamí, por lo cual, de entre los muchos actos realizados en este auténtico Palacio de Justicia que fue nuestra Mezquita de Córdoba, voy a citar textualmente uno de ellos que ilumine este trabajo. "Del Juez Saíd Ben Soleiman El Gafequí".11
"Abujálid Saíd Ben Soleiman ben Habid era originario de la ciudad de Gáfec". (Actual Valle de los Pedroehes, al norte de Córdoba). Había sido juez en Mérida y de otras partes antes de ocupar el cargo de juez de Córdoba; luego el monarca Abderrahmen II le nombró juez de la Aljama de Córdoba..."
A continuación, en esta descripción, entra en acción un Alfaquí de la propia Mezquita que, en su trabajo interpretativo y doctrinal con sus "ulemas" (discípulos sentados sobre alfombras y tapices persas en el suelo de la propia Mezquita, sobre almohadones de cuero de Córdoba, alrededor de una columna, en la que se apoya el alfaquí), le explica que: "Cuatro personas habían ejercido el cargo de juez, cuya fama, de hombres justos, había corrido por el mundo: Dohaim ben Elyatim, en Siria; Elharit ben Misquín, en Egipto; Sahnún ben Saíd, en Caimán; y Abujálid Saíd ben Soleiman, en Córdoba...".


El nombramiento de este Juez por parte de Abderrahamen U, en el siglo IX de nuestra Era es de lo más gracioso acontecido en la propia Mezquita-Aljama. El Monarca mandó llamar a su juez al cortijo que éste tenía en el ya citado Valle de los Pedroches o Llano de las Bellotas. Y cuando llegó a Córdoba, el soberano le nombró juez.
El relato de Aljoxamí dice lo siguiente: "Iba a la Mezquita, donde tenía la curia, vistiendo una chupa blanca, llevando en la cabeza un alto bonete de forma cónica, también blanco y una capa blanca de la misma clase. Cuando los curiales le vieron con aquella vestimenta les pareció, a primera vista, un hombre despreciable y hasta se atrevieron, en un rato en el que él no estaba en la Mezquita, a traer una espuerta llena de corteza de bellotas y ponerlas debajo de la estera sobre la que se había colocado el juez para rezar. Al venir éste, después de realizada esa fechoría y ponerse encima de la estera, sintió que allí debajo había una cosa que se resquebrajaba y, cuando acabó de rezar, levantó la estera y vio las cortezas de bellotas". Alguien le dijo que unos curiales habían hecho aquello, y el juez, persuadido de que efectivamente así habría sido, al presentárseles aquellos, díjoles:
"-Oh asamblea de curiales, vosotros me echáis en cara que yo sea del Llano de las Bellotas; os prometo que he de ser, pardiez, tan duro como la madera de carrasca que no se hiende. Y luego, tras estas palabras, les juró que ellos no ejercerían en la mezquita el oficio de abogado ni procurador en su curia durante un año. Eso hizo que estuviesen a punto de arruinarse, quedando pobres...".   
Para finalizar este estudio sobre el aspecto jurídico de nuestra Aljama se ha de recordar que, desde el siglo VIII, en época de Hisham I, (788 - 796), se había introducido ya en la ciudad de lo Omeyas cordobeses la doctrina de Malik-Ibn-Anas o doctrina ortodoxa Maliquita de que hemos hablado con anterioridad, autentica interpretación ortodoxa y rigurosa del libro sagrado y de la propia Sunna o Tradición, de donde nacerá el Sunismo cordobés.
Independientemente de ello, es obligado citar que, además de esta escuela interpretativa de la doctrina Mahometana hubo otras tres más. La Hannifi, La Shaffi o La Hambali que, al no tener ninguna relación con el primer Palacio de Justicia de Al-Andalus no merecen nuestra atención.
Por lo cual, centrándonos aún más en el espectro socio-político y jurídico de la ciudad cordobesa que desde el siglo VIII al XJJI estuvo gobernada por el Islam, cuya sede se encontraba dentro de la propia Mezquita-Aljama, hemos de añadir que hubo distintos tipos de jueces, que paso a describir.
En principio, dos muy importantes: uno, el Kadi-Al-Chund, juez de la Comunidad Árabe únicamente. Otro el Kadí-Al-Chamasch, juez del resto de la Comunidad musulmana. El tercero, el kadi-Al-Mazalim, juez de los agravios o abusos de poder. El cuarto, el Alsuk, o juez del zoco o mercado. El quinto, el juez de la Al-Madina, juez de la ciudad, quien representaba directamente al máximo líder político y religioso de turno, en esos quinientos años que en esta ciudad dominó el Islam. Y por último, el sexto el Kadi-Al-Shurta, quien dirigía las acciones de la policía y estaba a las ordenes de los Kadíes, citados anteriormente, el Al-Chund y el Al-Chamasch.
Como resumen a esta investigación, hemos de añadir que, no sería justo dejar de citar
a Julián Ribera traductor de la obra de Aljoxamí, quien, al prolongar su trabajo dice: "La
Historia de los Jueces de Córdoba nos pone en comunicación con éstos, en su vida familiar
en su marcha por la calle, y en las audiencias públicas dentro de la Mezquita-Aljama. De
este modo, -sigue diciendo el autor mencionado- podemos ir estudiando todas las funciones de esa dignidad, que constituye el modelo de la Organización Judicial en la España
Musulmana, fenómeno social que no es ajeno a las organizaciones posteriores en los países limítrofes...".13   
Finaliza diciendo: "Cada vez me afirmo más, en la creencia de que la Cultura científica literaria, artística, política, etc., de la Europa medieval no podrá ser plenamente explicada sin el estudio profundo de la historia de la cultura de los países musulmanes, y, en particular de España...".14
Opinión de Julián Ribera, plenamente de acuerdo con nuestra convicción, razón por la cual estamos presentando esta comunicación en el Congreso, "Córdoba en la Historia: La construcción de la urbe", en la que consideramos de vital importancia la demostración científica de presentar nuestra Mezquita-Aljama en el contexto socio-urbanístico de la capital de Al-Andalus, no solo ya como un Templo, cuyo conocimiento es el más generalizado, sino como acabamos de demostrar, un Palacio de Justicia, y como vamos a demostrar a continuación, el Centro Cultural más importante de Europa desde el siglo VIII hasta la reconquista de los cristianos en el siglo XIII
Es realmente sorprendente ver a los visitantes de esta ciudad, llegar al lugar en el que se sitúa la Mezquita, sobre la cual, sin haber entrado previamente, piensan de inmediato, estar ante una fortaleza. Es verdad. Fue siempre la Fortaleza del Islam, y hoy es la gran catedral cristiana de Córdoba. Por tanto, la Fortaleza de la Fe de Cristo, puesto que, como muy bien dice el lema de este Congreso hay que: "VIVIR LAS CIUDADES HISTÓRICAS".



Luis Recio

Restaurante Bandolero