Get Adobe Flash player

La Mezquita. El centro cultural más antiguo de Europa

Indice del artículo
La Mezquita. El centro cultural más antiguo de Europa
Mahoma
El Palacio de Justicia
Aritmética
Geometría
Filosofiía
Averroes
Todas las páginas

Antecedentes Históricos.
Tal como señalábamos en la introducción, en el análisis historiográfico de nuestro primer monumento de Córdoba, por lo general, se suelen emplear básicamente tres aspec-tos, el histórico, el artístico y el religioso. Es decir, presentando siempre la cronología de su construcción, siglos VIII y X y su utilización exclusivamente religiosa y nada más, hasta el siglo XIII.
Con este trabajo pretendo demostrar que la importancia de esta Mezquita no fue simplemente el que sirviera para la oración de la Al-Salat y la A-Jotba diariamente y el viernes de cada semana, fundamentalmente para la sociedad aristocrática de Córdoba, Capital de Al-Andalus, sino más bien, para el desarrollo de una gran actividad político-jurídica y sobre todo cultural, razón por la cual, dentro de la propia Mezquita, a la hora de su estudio, no es admisible, el describir, solamente, las funciones religiosas, sino las jurí¬dicas y culturales, de las que a continuación me dispongo a redactar y que configuran con la religiosa, la auténtica función tripartita que la Mezquita de Córdoba tuvo como Institución.
Para la demostración de todo ello, es necesario recordar, en principio que, los inicios más tempranos de la enseñanza musulmana han de retrotraerse hasta la ciudad de la Meca en el inicio de la fundación del Islam por el profeta Mahoma.
La nueva religión que creó el Fundador produjo cambios radicales en los conceptos admitidos hasta aquél entonces.
Todas las actitudes sociales, sus relaciones entre sí, en aquél pueblo árabe primitivo, y asimismo la propia visión de futuro que tuvo Mahoma, precisaron una nueva enseñanza en el Islam, lo que propició la creación de un cierto número de Instituciones nuevas que aseguraran la propagación rápida y continuidad de la propia religión, y, de uno de los fenómenos sociológicos más importantes de la historia de la Humanidad.
En esta historia, la primera Institución creada por el propio Mahoma fue la Mezquita.
No obstante, en Occidente se ha pensado casi siempre que esta era una institución solo religiosa. Grave error. Ya que el lugar donde se realizaban siempre las funciones de tipo religioso fueron, en un principio, en los oasis orientales, donde las Al-Mussalas, servían, con sus palmerales, para las ya citadas oraciones dirigidas hacia el Este, por donde sale el Sol y se encuentra la ciudad sagrada de la Meca.


Por todo ello, afirmo que, el origen de la Mezquita en general, no es, en principio, albergar a los fieles para la oración, sino para la enseñanza de muchas cosas, des arrollándose todo tipo de didáctica y pedagogía, cuya función y misión educativa, sobre todo en Oriente aún, no han sido anuladas por la aparición de nuevas instituciones con nuevas, múltiples y variadas enseñanzas seculares, cuyas actividades docentes continúan ejercién¬dose desde la propia época medieval hasta el mundo de hoy.
Por todo ello se puede afirmar que la Mezquita en su calidad de Institución de Enseñanza fue el primer instrumento y el más eficaz que contribuyó a la transición de la sociedad árabe desde un estado primitivo, en el que la tradición oral era una característica dominante, a un estadio más desarrollado y evolucionado, basándose a través de las distintas y nuevas tradiciones que se comenzaban a escribir.


Mahoma

Mahoma, según nos informa W. M. Watt en su obra "Mahoma, Profeta y Hombre de Estado"3, nació en el año del Elefante, es decir en el 570, cuando un virrey abisinio del Yemem llegó hasta La Meca siendo portador en sus ejércitos de elefantes, cuya importancia sería decisiva posteriormente para todo el desarrollo caravanero y comercial de la sociedad islámica posterior.
La llamada a la misión profética por parte de Alá a Mahoma en su "Incorpórate y advierte", es lo que le llevó al fundador de esta nueva Sociedad más tarde, a lo largo de todo el siglo VII de nuestra Era, a poner en práctica el primer pasaje del Corán, el cual, según la versión de J. Vernet,: " El Corán"4, dice lo siguiente:
"¡Predica en el nombre de tu Señor, el que te ha creado! Ha creado al hombre de un coágulo.
¡Predica!. Tu Señor es el dadivoso que ha enseñado a escribir con el cálamo: ha enseñado al hombre que no sabía.!"
Partiendo de esa base histórica, el propio Profeta, quien aporta con su mensaje toda su doctrina contenida en el Corán, el "Libro" por antonomasia, éste, va a necesitar, en primer lugar, una institución para su estudio que será la Mezquita, en la que: "el estudio del Libro se convierta de inmediato en el núcleo central de la actividad educativa sistemática en el ámbito islámico", tal cómo nos dice Hisham Nashabi, al hablarnos de las Instituciones de Enseñanza, en la obra "La Ciudad Islámica",5 en la que se desarrolla un profundo estudio sobre la historia del Islam, con sus distintas instituciones religiosas, jurídicas, de gobierno, de enseñanza, económicas, de entre las que destacan los mercados, y en suma, un estudio clarificador de la sociedad islámica
El autor mencionado insiste, no obstante, en el estudio del Corán en la Mezquita, afirmando que su estudio y la lectura la realizó el profeta Mahoma en primera persona, siendo Él, quien reunió a los primeros árabes a su alrededor, en un círculo (halqa), a fin de enseñarles la nueva fe6.
Comienza así el primer estudio en la Mezquita en general, lo que anula una tradición pre-islámica de reuniones en la Meca con fines, exclusivamente comerciales, y rara vez de tipo cultural, tan solo para cantar hazañas guerreras que fueron sustituidas, a la muerte del Profeta por sus Compañeros, (Sahaba), profesores, a los ulemas o discípulos. Esta tradición fue seguida por Ibn-Abbas, uno de sus primeros compañeros, quien desarrollando sus enseñanzas en el patio e la Ka-Aba sobre "lo que está permitido y lo que está prohibido",7 daba entrada así al desarrollo de otro versículo coránico que dice:
"Igual que os hemos mandado un Enviado de entre vosotros para que os recite Nuestras Aleyas, para que os purifique, para que os enseñe la Escritura y la Sabiduría, es decir, para que os enseñe lo que no sabíais". (II, 151)8.
Resumiendo un poco la actitud del Profeta, en la sociedad en la que le tocó vivir, se puede asegurar que, El mismo pidió a los padres que enseñasen a sus hijos, sin tratarles con dureza todas las enseñanzas del propio Corán, (Sura XVU, 23), sugiriendo igualmente a todos los jóvenes fuesen respetuosos con sus padres, tradición oral que se transmitió durante el periodo de los primeros califas de la Sunna u Ortodoxia, creando así una primera educación en el incipiente mundo islámico.
A este respecto, Hisham Nashabi, nos sigue informando de la siguiente manera: "Real-mente podría asegurarse que, durante el primer siglo H. (Siglo VII d. J.C.), aparte de la aparición de la Mezquita como institución de enseñanza, no se produjo ningún desarrollo significativo de la educación islámica. Ello, pudo ser debido a la preocupación de la naciente civilización islámica por la conquista militar y por el establecimiento de la autoridad política sobre bases firmes"9.


El Palacio de Justicia


A lo largo del dominio islámico en esta ciudad de Córdoba, es decir, desde el siglo VII hasta el XIII, se produjeron cuatro períodos políticos distintos, sin contar el del Emirato Dependiente ya que aún no se había constituido la Institución más importante de Al-Andalus.
Estos fueron: el Emirato Independiente, el Califato, la República de los Banu Yhawar y el Reino de Taifa, seguidos por el dominio Almoravid y Almohade.
Todos ellos escogieron la Mezquita-Aljama como centro político, tal cómo se desprende del estudio realizado por Aljoxamí en su famosa obra la: "La Historia de los Jueces de Córdoba".10
Y en el análisis jurídico-político del gobierno de AlAndalus que se practicó desde la Mezquita-Aljama como Palacio de Justicia hay que imaginar una pirámide, en cuyo vértice superior está el Emir, el Califa, el presidente de la República Yhawar, o el Rey de Taifa que corresponda al momento político, o bien de la época Almoravid o de la Almohade, quienes gobernaban con la ayuda de los Hachibs o primeros ministros. En ese mismo escalafón de arriba hacia abajo encontramos a los Walies o Visires, a los Quitabs o Canci-lleres y más abajo a los Katibs o Gobernadores. Siguiendo esta estructura piramidal, ya en la propia base, encontramos a los Jisatat-Al-Baal o tesoreros, quienes dirigían la Hacienda Pública y por último a los Qadíes o Alcaldes de las distintas fortalezas, pueblos, llamados Ikims, que a su vez dependían de una unidad administrativa similar a la provincia de hoy, que se llamaba Kora, la cual, unidas a otras distintas, formaban como en las antiguas regiones y hoy comunidades, las famosas Marcas de Al-Andalus.
Otro de los poderes importantes del Emirato era el del Alfaquí, aunque en este caso, su poder no era político, sino religioso, ya que era siempre el encargado de interpretar, tal o cual sura del Corán, acto que realizaba siempre en el interior de nuestra Mezquita-Aljama.
La constatación científica de este hecho, es realmente fácil al estudiar la fuente de investigación más importante que es la de Aljoxamí, por lo cual, de entre los muchos actos realizados en este auténtico Palacio de Justicia que fue nuestra Mezquita de Córdoba, voy a citar textualmente uno de ellos que ilumine este trabajo. "Del Juez Saíd Ben Soleiman El Gafequí".11
"Abujálid Saíd Ben Soleiman ben Habid era originario de la ciudad de Gáfec". (Actual Valle de los Pedroehes, al norte de Córdoba). Había sido juez en Mérida y de otras partes antes de ocupar el cargo de juez de Córdoba; luego el monarca Abderrahmen II le nombró juez de la Aljama de Córdoba..."
A continuación, en esta descripción, entra en acción un Alfaquí de la propia Mezquita que, en su trabajo interpretativo y doctrinal con sus "ulemas" (discípulos sentados sobre alfombras y tapices persas en el suelo de la propia Mezquita, sobre almohadones de cuero de Córdoba, alrededor de una columna, en la que se apoya el alfaquí), le explica que: "Cuatro personas habían ejercido el cargo de juez, cuya fama, de hombres justos, había corrido por el mundo: Dohaim ben Elyatim, en Siria; Elharit ben Misquín, en Egipto; Sahnún ben Saíd, en Caimán; y Abujálid Saíd ben Soleiman, en Córdoba...".


El nombramiento de este Juez por parte de Abderrahamen U, en el siglo IX de nuestra Era es de lo más gracioso acontecido en la propia Mezquita-Aljama. El Monarca mandó llamar a su juez al cortijo que éste tenía en el ya citado Valle de los Pedroches o Llano de las Bellotas. Y cuando llegó a Córdoba, el soberano le nombró juez.
El relato de Aljoxamí dice lo siguiente: "Iba a la Mezquita, donde tenía la curia, vistiendo una chupa blanca, llevando en la cabeza un alto bonete de forma cónica, también blanco y una capa blanca de la misma clase. Cuando los curiales le vieron con aquella vestimenta les pareció, a primera vista, un hombre despreciable y hasta se atrevieron, en un rato en el que él no estaba en la Mezquita, a traer una espuerta llena de corteza de bellotas y ponerlas debajo de la estera sobre la que se había colocado el juez para rezar. Al venir éste, después de realizada esa fechoría y ponerse encima de la estera, sintió que allí debajo había una cosa que se resquebrajaba y, cuando acabó de rezar, levantó la estera y vio las cortezas de bellotas". Alguien le dijo que unos curiales habían hecho aquello, y el juez, persuadido de que efectivamente así habría sido, al presentárseles aquellos, díjoles:
"-Oh asamblea de curiales, vosotros me echáis en cara que yo sea del Llano de las Bellotas; os prometo que he de ser, pardiez, tan duro como la madera de carrasca que no se hiende. Y luego, tras estas palabras, les juró que ellos no ejercerían en la mezquita el oficio de abogado ni procurador en su curia durante un año. Eso hizo que estuviesen a punto de arruinarse, quedando pobres...".   
Para finalizar este estudio sobre el aspecto jurídico de nuestra Aljama se ha de recordar que, desde el siglo VIII, en época de Hisham I, (788 - 796), se había introducido ya en la ciudad de lo Omeyas cordobeses la doctrina de Malik-Ibn-Anas o doctrina ortodoxa Maliquita de que hemos hablado con anterioridad, autentica interpretación ortodoxa y rigurosa del libro sagrado y de la propia Sunna o Tradición, de donde nacerá el Sunismo cordobés.
Independientemente de ello, es obligado citar que, además de esta escuela interpretativa de la doctrina Mahometana hubo otras tres más. La Hannifi, La Shaffi o La Hambali que, al no tener ninguna relación con el primer Palacio de Justicia de Al-Andalus no merecen nuestra atención.
Por lo cual, centrándonos aún más en el espectro socio-político y jurídico de la ciudad cordobesa que desde el siglo VIII al XJJI estuvo gobernada por el Islam, cuya sede se encontraba dentro de la propia Mezquita-Aljama, hemos de añadir que hubo distintos tipos de jueces, que paso a describir.
En principio, dos muy importantes: uno, el Kadi-Al-Chund, juez de la Comunidad Árabe únicamente. Otro el Kadí-Al-Chamasch, juez del resto de la Comunidad musulmana. El tercero, el kadi-Al-Mazalim, juez de los agravios o abusos de poder. El cuarto, el Alsuk, o juez del zoco o mercado. El quinto, el juez de la Al-Madina, juez de la ciudad, quien representaba directamente al máximo líder político y religioso de turno, en esos quinientos años que en esta ciudad dominó el Islam. Y por último, el sexto el Kadi-Al-Shurta, quien dirigía las acciones de la policía y estaba a las ordenes de los Kadíes, citados anteriormente, el Al-Chund y el Al-Chamasch.
Como resumen a esta investigación, hemos de añadir que, no sería justo dejar de citar
a Julián Ribera traductor de la obra de Aljoxamí, quien, al prolongar su trabajo dice: "La
Historia de los Jueces de Córdoba nos pone en comunicación con éstos, en su vida familiar
en su marcha por la calle, y en las audiencias públicas dentro de la Mezquita-Aljama. De
este modo, -sigue diciendo el autor mencionado- podemos ir estudiando todas las funciones de esa dignidad, que constituye el modelo de la Organización Judicial en la España
Musulmana, fenómeno social que no es ajeno a las organizaciones posteriores en los países limítrofes...".13   
Finaliza diciendo: "Cada vez me afirmo más, en la creencia de que la Cultura científica literaria, artística, política, etc., de la Europa medieval no podrá ser plenamente explicada sin el estudio profundo de la historia de la cultura de los países musulmanes, y, en particular de España...".14
Opinión de Julián Ribera, plenamente de acuerdo con nuestra convicción, razón por la cual estamos presentando esta comunicación en el Congreso, "Córdoba en la Historia: La construcción de la urbe", en la que consideramos de vital importancia la demostración científica de presentar nuestra Mezquita-Aljama en el contexto socio-urbanístico de la capital de Al-Andalus, no solo ya como un Templo, cuyo conocimiento es el más generalizado, sino como acabamos de demostrar, un Palacio de Justicia, y como vamos a demostrar a continuación, el Centro Cultural más importante de Europa desde el siglo VIII hasta la reconquista de los cristianos en el siglo XIII
Es realmente sorprendente ver a los visitantes de esta ciudad, llegar al lugar en el que se sitúa la Mezquita, sobre la cual, sin haber entrado previamente, piensan de inmediato, estar ante una fortaleza. Es verdad. Fue siempre la Fortaleza del Islam, y hoy es la gran catedral cristiana de Córdoba. Por tanto, la Fortaleza de la Fe de Cristo, puesto que, como muy bien dice el lema de este Congreso hay que: "VIVIR LAS CIUDADES HISTÓRICAS".


Aritmética


En este primer punto hemos de citar el desarrollo del valor de cada número, en base a su geometría angular que de un primitivo origen indio fue desarrollado en la Arabia Islámica por Al-Juwa-Rizmi, quien explicaba que si el uno vale uno es porque tiene un ángulo, si el dos vale dos, porque dibujado cono una "Z" tiene dos ángulos, si el tres, vale tres, es porque tiene tres ángulos y así sucesivamente.
Así mismo el número cero no tiene valor ya que no posee ángulo geométrico al ser representado como una "O".
El desarrollo del valor numera arábigo, hoy en la actualidad vigente en nuestra cultura latina occidental, aunque conozcamos el número latino romano que despreciamos para el uso de nuestra vida cotidiana, dio lugar, en este conocimiento aritmético, a la creación del ÁLGEBRA llamada en lengua árabe Hisab-Al-Chabr Wa-L-Muwabalah, cuya tra¬ducción literal al castellano es Cálculo de la Integración y la Educación. Ellos fueron los auténticos creadores de la aritmética corriente, haciendo del álgebra una ciencia exacta desarrollándola considerablemente y sentando los conocimientos de la geometría analítica, siendo además los fundadores de la trigonometría plana y esférica que, en el sentido estricto de la palabra no había existido entre los griegos.


Geometría


Independientemente del auge geométrico griego desarrollado en la época de Pericles entre los siglos V y VI a. de J.C. en la Grecia clásica, base inicial del desarrollo posterior, los griegos no nos trajeron a España nada de ésto ya que cuando ellos legaron a la P. Ibérica fue dos siglos antes del fenómeno cultural "PERICLES", por lo que, es a los árabes a los que debemos su importación y posterior desarrollo desde nuestra escuela cordobesa.
A este respecto, el principal matemático cordobés Maslamah Al-Machirit en el año 1008, es decir, inmediatamente después de la desaparición de ALMANZOR, desde 1008 hasta su muerte, en la propia ciudad de los Omeyas escribió gran cantidad de obras sobre matemáticas, de economía y mercantiles, siguiendo al ya mencionado Al-Juwa-Rizmi orien¬tal, comentando su obra, sobre el Astrolabio, asimilando a su vez el Almagesto de Tolomeo, razón por la cual fue llamado el "EUCLIDES ESPAÑOL".
Ibn Hazm después de analizar de Maslamah Al Machirit su libro sobre las tablas astronómicas y la conversión del calendario persa a las fechas árabes empleando la Hégira como punto de partida para el cálculo explicado en la Madraza, dijo de él que "No tenía rival...".

Maslamah que debió de estar emparentado con Maslamah Ibn Said, uno de los grandes arquitectos que tuvo la tercera parte de la Aljama, en época de Alhakan II y que participaría igualmente en la construcción de MEDINA-AL-ZAHARA dejó una serie de discípulos que al igual que el maestro debieron de llenar ese periodo cultural en el terreno de las matemáticas que permitieron entre otras cosas llevar la contabilidad comercial, calcular los beneficios de cada una de las transacciones comerciales y lo que es aún más importante comenzar a realizar mediciones de tierras.
Entre sus sucesores están Abu Bakr Ibn Bashrum, quien escribió sobre la Alquimia; Abu Muslim Ibn Jaldun; Ibn Alsamh; Ibn Al Saffar; Al Kirmani; y Ali-Ibn Sulauman Al-Zaharawi quienes ocupan el periodo cronológico del siglo XI de nuestra era.
Queda claro por tanto que estos dos conceptos de Aritmética y Geometría, aunque procedentes de Oriente, se desarrollan paralelamente en nuestra ciudad y en un momento determinado, gracias a los árabes-cordobeses de esta Madraza, se funden en el concepto de MATEMÁTICAS que servirán para su posterior desarrollo Occidental.


Filosofía


En este campo, antes de citar al filósofo más representativo de la Córdoba musulmana, Averroes, del que ya hablaremos en el próximo capítulo, ya que, no se debe de olvidar, nuestro estudio de la enseñanza en la MADRAZA, le estamos desarrollando de una manera cronológica, hemos de mencionar ante todo y sobre todo a Ibn Hazam del que ya dijimos, describió mejor que nadie, en un pasaje de su obra: El Collar de la Paloma, las escenas de sus estudios en esta Institución.
Ibn Hazam nació en Córdoba en el seno de una familia aristocrática, ya que su padre era visir del citado dictador, razón por la que pudo recibir las enseñanzas de los más célebres maestros de la corte califal en todas las disciplinas de Hadit que se compone de historia, derecho, medicina, literatura y sobre todo filosofía, siendo en ésta última materia en la que más profundizó, aunque su obra literaria, de la que hablaremos después cuando lleguemos a esta enseñanza le haya hecho igualmente famoso.
Después que en el 1013 se produce la caída de los Omeyas, el citado filósofo se dedica al estudio de Platón y siguiendo el estilo de la filosofía dialogada como en el mito de "Banquete" Ibn Hazam resume su filosofía en la creencia de que Dios (Allah) ha creado cada espirita dándole una forma esférica, dividiéndolo a continuación en dos partes, colocando cada mitad de un cuerpo. Luego, el secreto del amor reside en la reunión de estas dos mitades de su totalidad inicial. Por tanto, afirma Ibn Hazam, la idea de la preexistencia de las almas está además expresamente afirmada por la doctrina del profeta Mahoma.
En esta filosofía del poeta cordobés, por tanto, se ve claramente una reminiscencia del Fedro Platoniano, cuando al describir las causas por las cuales nace el amor escribe de la siguiente manera: "El amor tiene forma bella, porque el alma es igualmente bella y desea apasionadamente todo cuanto es bello, inclinándose sólo a las imágenes perfectas. Si ve una imagen así, se fija en ella; y si discierne luego en esa imagen algo de su propia naturaleza, se siente irresistiblemente atraída y surge entonces el amor en su sentido verdadero. Y si no discierne en la imagen algo de su propia naturaleza, su afecto no irá más allá de la forma y de la sombra...".
No es necesario recalcar, pienso, a tenor de lo leído que su filosofía, explicada en este lugar de enseñanza que él mismo describe, como ya dijimos, no sólo alcanza en el orden geográfico una gran magnitud que después recogerán los Escolásticos, sino una gran profundidad espiritual en su tema y en su forma conectada más tarde con la religión de amor que profesarán más tarde los Sufies.


Averroes (1126 -1198)

Abul-Walid-Ibn Rusd, más conocido en el Occidente con el sobrenombre de Averroes nació en Córdoba en el año 1126 de nuestra Era. Perteneció a una familia andalusí en la que su abuelo, el filósofo, Abul-Walid-Muhammad Ibn Rusd, fue un importante jurista del Mezquita-Aljama entre los años 1117-1121. Puesto que más tarde ocupó nuestro personaje, sobre el cual, es necesario decir tenía una gran notoriedad debido a su triple carácter, visirial, religioso, político y jurídico, tal como nos informa, uno de los especialistas más importantes en el tema: Miguel Cruz Hernández.33 Sobre las funciones que desempeñaban los kadíes en la Mezquita-Aljama ya en el siglo XII, es decir en la época de la familia de Ibn Rusd, Cruz Hernández nos dice, que todos ellos tenían rango de ministros y miembros del Consejo Real, siendo estas funciones solo honoríficas, ya que dicho consejo se limitaba a participar en todas la recepciones para solo decir "amen" a todas las decisiones regias. Tenían la obligación de dirigir la plegaria los Viernes (Al-Jootba) y lo más importante, constituían la última instancia para la casación de sentencia y asuntos de materia civil y administrativa, además de poder intervenir en materia canónica, aunque no en la materia de lo penal. El tratar de expresar aquí la importancia universal de nuestro Averroes es: "una labor demasiado difícil debido al ingente número de interpretaciones que han sido hechas, desde hace siglos, sobre su trabajo", tal como afirma en su libro Roger Garudy34, al hablar de nuestro personaje. Tal como señala este autor, durante muchos siglos fue considerado un simple comentarista de Aristóteles y aunque en Europa sus trabajos fueron incomprendidos la mayoría de las veces, debido sobre todo al gran desconocimiento cultural sobre el Islam, es Dante, quien, aún sumándole en el Infierno, en su obra la Divina Comedia le compara con Sócrates, Platón, Aristóteles, Euclides y Avicena. En un breve resumen de las dos obras señaladas, aunque distintas en sus planteamientos interpretativos de la personalidad averroista, hemos de añadir que, además de sus Comentarios a las obras de Aristóteles, escribió otro gran Comentario sobre la República de Platón, hechos por los que durante toda la Edad Media se le denominó el gran Comentador. En otro sentido distinto, refutando a Algacel escribió: "la Destrucción de la destrucción", aunque su papel principal, pienso, es el de gran teólogo del Islam andalusí, sentado en cualquiera de las columnas de la Madraza, sobre una cojineta de cuero, rodeado de ulemas, (discípulos), como lo había hecho en la Meca el profeta Mahoma, disertando sobre su: "Armonía entre la Ciencia y la Religión", en su intención de demostrar la armonización de ambas, pretende, al mismo tiempo, demostrar la existencia de Dios. Para ello utiliza la razón del movimiento. Asegura que, el mundo está en movimiento que partió de un primer motor inmóvil y único que mueve todos los seres eternamente, además, todas las cosas tienen una finalidad y estas están ordenadas en una total y absoluta armonía y constituidas por los distintos cuerpos celestes como el planeta llamado Tierra, en continuo movimiento alrededor del astro Rey que es el Sol.
Por todo ello, estos fenómenos naturales, terrenales y sobrenaturales conforman íntegramente el Universo y por tanto éste, no se puede concebir sin Dios.

Luis Recio

Restaurante Bandolero