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Las ciudades sin 2016 quieren tener programas comunes para el año 2012

Las ciudades sin 2016 quieren tener programas comunes para el año 2012 Las ciudades que se quedaron fuera de la carrera por la Capitalidad Cultural de 2016 en beneficio de San Sebastián-Donostia iniciaron ayer el camino, más constructivo de cara al futuro, de iniciar trabajos comunes de cooperación cultural con el objetivo de sacar algo en claro de las fuertes cantidades de dinero y de los esfuerzos en capital humano que se han desarrollado en una carrera que, en el caso de Córdoba, ha durado una década. La idea es que ya exista un proyecto armado de cara al año 2012.
Con pocas ganas de entrar en polémicas con el Ministerio de Cultura -la práctica totalidad de las ciudades ya ha dado el caso por cerrado- tres alcaldes (los de Córdoba, Burgos -Javier Lacalle- y Segovia -Pedro Arahuetes-) así como concejales de Las Palmas -María Isabel García- y Zaragoza -Lola Ranera- se sentaron en torno a una mesa en el Alcázar para explorar las posibilidades de futuro. Algunas de estas ciudades han liquidado ya las estructuras formadas para la competición mientras que otras han decidido mantenerlas con el objetivo de incidir en la apuesta por la cultura como elemento de desarrollo.

El plan pactado ayer pasa por plasmar la colaboración que se quiere emprender en una asociación de ciudades culturales 2016, que se pondrá en marcha a partir de finales de año, sin que se conozcan detalles de financiación comprometida o recursos materiales y humanos con los que se trabajarán. El alcalde de Córdoba, el popular José Antonio Nieto, explicó que las conversaciones que fructificaron en el encuentro de ayer comenzaron el mismo día en que se eligió a San Sebastián (por eso sólo están las ciudades que pasaron el corte). El verano se ha dedicado a estudiar los proyectos que aparecen en todos los dossier de candidatura que no aparecen elegidos y que fueron elogiados por el regidor ante la alta calidad que presentan. La estrategia parece ser establecer una red de cooperación que permita desarrollar iniciativas culturales que, por los propios medios de los municipios, no saldrían adelante. La realidad es que el jurado internacional de 2016, en una enorme muestra de candidez, reclamó una colaboración de todas las ciudades así como una apuesta del Ministerio de Cultura por financiar sus actividades de forma que pudieran seguir realizando este tipo de iniciativas. Evidentemente, nada de esto ha ocurrido en un ambiente político que se ha viciado a raíz de la decisión definitiva y de la gestión posterior del polémico proceso.

El comunicado oficial resalta que el sello de calidad de las iniciativas a emprender tiene que ser el santo y seña del trabajo que lleve a cabo la asociación de los que se quedaron en el camino.