Get Adobe Flash player

Crisol de voluntades

Iglesia de San lorenzo La iglesia de San Lorenzo es una de las iglesias que el rey Fernando III, el Santo, al conquistar Córdoba, mandó construir sobre las mezquitas islámicas existentes. San Lorenzo se edificó sobre la mezquita de Al- mugirá, de la que queda el recuerdo de parte de su alminar sobre el que se erigió la torre, que se ve a la derecha del magnífico rosetón gótico y del atrio porticado.
La última restauración y la especial y cuidadosa atención de su párroco, Antonio Gil, permite a este escribano recomendar su visita. El resultado de la restauración ha sido espectacular.
Hay que verla, aunque sea aprovechando el aliciente de la devoción a la Virgen de los Remedios, que recibe los viernes. Y si en el mes coincide el día trece con un martes la afluencia de devotos es aún mayor, o aprovechando la emoción de ver procesionar el Cristo del Remedio de Ánimas, imagen barroca del siglo XVII, de autor desconocido, posiblemente de escuela granadina, que tanto cuidaron Miguel del Moral y sus amigos, los poetas de Cántico.
Una imagen distinta, con pelo natural y una procesión también distinta, silenciosa, espiritual, que colabora a que el Lunes Santo sea uno de los grandes días de la Semana Santa cordobesa.
En ese crisol de voluntades, que es el barrio de San Lorenzo, además de la iglesia y lo que ha significado en todos estos siglos, participa también el pueblo. Un pueblo, un barrio, trabajador incansable, que dejó la agricultura para incorporarse a la vida de una gran ciudad, al ajetreo constante.
Por eso aplaudimos la idea del Ayuntamiento de aligerar el tráfico incesante protegiendo el monumento con un pequeño jardín, en forma de triángulo, en el que los laterales están trazados con naranjos recortados en forma de piñas y el tercer lado permite ver el hermoso fondo del atrio porticado.
En el centro del jardín hay un estanque circular hecho con ladrillos vistos, puestos en pie y cogidos con cemento, para alojar el agua que rebosa de una taza de granito gris, semiesférica, que, a su vez, recibe el agua en parábola de un pequeño surtidor, que sale de una peana de ladrillo, que en su día sustentaba un cervatillo, réplica del cervatillo de bronce de Medina Azaha-ra.
Este centro está protegido por un muro mudéjar, de sillares de piedra caliza, con una inscripción en la que consta que se trata de conmemorar en 1964, el noveno centenario de la muerte del gran poeta cordobés Aben Hazam, el autor de El collar de la paloma, que había nacido en el arrabal de esta mezquita.
En este crisol de voluntades, que es el barrio de San Lorenzo, hay que dejar constancia de la presencia en el barrio de los Padres Salesianos, con un colegio en el que durante tantos años se formaron y se forman muchos de los que luego son llamados a dirigir nuestra ciudad.